16.12.17

El tubérculo de Nyarlathotep


El tubérculo de Nyarlathotep, muy apreciado en Mesopotamia por el delicado tono carmesí de su pulpa, se exportaba a Oriente Medio desde lo que hoy conocemos como Malasia, donde era cultivado por la milenaria tribu de los semang. Según Zenódoto de Éfeso, primer bibliotecario de Alejandría, el vegetal requería tierra bañada con carne y sangre de vírgenes para su óptimo crecimiento. Tolerado por diversas corrientes paleocristianas hoy heréticas, hubo de esperarse a la llegada del Islam para que su cultivo fuera abolido en su totalidad. Esta semana hemos conocido que científicos israelíes de la Universidad de Tel Aviv afirman haber recreado semillas transgénicas de esta hortaliza hasta ahora considerada un simple mito de la antigüedad. Creo necesario advertir de las terribles consecuencias que este descubrimiento supone para el futuro de la raza humana. Sin ir más lejos, conviene recordar los bajorrelieves sumerios donde se habla de las nefastas flatulencias de Tíndalos.

1.11.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XVII): DESPEDIDA Y CIERRE

Con algo de retraso, cierro las crónicas de Sitges 2017 con algunos títulos que sería injusto no comentar o destacar.


De Palma

Documental que recorre la carrera de Brian de Palma sustentado únicamente por una larga entrevista en la que este comenta una a una todas sus películas y/o proyectos no finalizados. En lo formal es de una simpleza absoluta: el protagonista en plano fijo y escenas de filmes (propios o ajenos) que se van intercalando. Como documental, en definitiva, se limita a aplicar la fórmula más básica y tradicional posible. Claro que con tamaño protagonista no hace falta más para que el resultado sea la mar de disfrutable, casi dos horas que pasan en un suspiro y se alzan con el mayor triunfo posible para un producto de estas características: tras visionarlo es inevitable lanzarse a revisar la filmografía de Brian de Palma de cabo a rabo.


 The Girl with all the gifts

Estupenda película y enésima demostración que el subgenero zombie/infectados, lejos de agotarse, sigue permitiendo aportaciones más que notables. Con guión de Mike Carey, conocido sobre todo por su labor como escritor de cómics, y con un director salido de la factoría inglesa de series de género (ha firmado episodios de Doctor Who, Black Mirror o Sherlock), su pertenencia directa a la tradición británica es incuestionable y, eso, son palabras mayores porque si algo distingue a esta es la elegancia, riqueza y respecto dado al género fantástico desde tiempos inmemoriales y por múltiples vías: literatura, tebeos, películas, producciones televisivas. The Girl with all the gifts no traiciona ese notable legado sino todo lo contrarío, no puede tener mayor aroma a ciencia ficción clásica, regala unas cuantas buenas ideas (el tema de los hongos, por ejemplo) y su desenlace es puro Twilight Zone.


It Stains the Sands Red

Seguimos en lo zombi con un título que quizá habría merecido no quedar enterrado en las maratones nocturnas para insomnes que, eso sí, supieron destacarlo con el premio a la mejor película de las sesiones de medianoche. Tampoco se crean que es una maravilla, ojo, pero sí una serie b resultona levantada sobre mimbre escaso: una chica de mala vida se queda tirada en el desierto tras huir del caos apocalíptico de Las Vegas, y un zombi a piñón fijo la perseguirá de manera implacable. Más allá de la metáfora del acoso sexual (tan evidente que su subrayado era innecesario), la cuestión es que cuando uno se teme que va a ser todo el rato lo mismo, la historia sabe girar con acierto y dar brío al asunto, hasta el punto que cuando al final flirtea con la moralina y flota el mensaje de que no hay nada como el fin del mundo para rehacer tu vida, la cosa no molesta demasiado.


The Autopsy of Jane Doe

Una de las joyitas del festival, una de esas series b a las que se suele otorgar el rango honorífico de ser “como las de antes”, etiqueta que es puro tópico pero de lo más eficiente para dejar claro de que va el asunto. También algo equívoca, porque a menudo lo que hay detrás, de lo que se trata en realidad, es de una dignísima aportación al cuento de miedo más noble y puro, aquel cuya única pretensión es hacernos estremecer pese a lo modesto de los medios empleados. En este caso, una funeraria como único escenario y un cadáver sin identificar cuya autopsia convoca malignas fuerzas sobrenaturales. Una de esas pelis que crecen y se hacen robustas, que juegan bien al reparto de susto, intriga y sugerencia. Al final, todo hay que decirlo, se alborota un poco con un estallido del terror de feria que, por otro lado, era inevitable por su condición de… “serie bé de las de antes”.


Hardcore Henry

Uno de esos casos poco frecuentes en los que el ejercicio de estilo puro y duro no está reñido con la diversión pura y dura. Cantante de la banda de rock alternativo Biting Elbows, el ruso Ilya Naishuller ha ido labrando una espectacular carrera audiovisual desde que irrumpió con un brillante videoclip rodado con cámara GoPro y perspectiva en primera persona. Esa misma técnica es la que ahora traslada a un largometraje, reto importante pues proponer hora y media de cámara subjetiva exige mucho más que la mera habilidad técnica. No es el primero en intentarlo, le preceden clásicos del cine negro como La senda tenebrosa o La dama del lago, así como una derivación tan profusa como el found footage (que ha dado grandes títulos, pero que también demuestra lo complicado del asunto). Naishuller sale victorioso del envite, y de qué manera, aplicando una fórmula compuesta principalmente por dos ingredientes. Acudir al lenguaje de los videojuegos es uno, al fin y al cabo es donde más y mejor se ha desarrollado la visión en primera persona. El otro es la diversión trepidante, desmelenada y gore con una trama sencilla que mezcla ciborgs, mutantes y centenares de sicarios para un body count casi infinito. Una fiesta.


Lo chiamavano Jeeg Robot 

Una de las reglas que me guían durante el Festival es la que reza: en caso de duda escoge la película de El Retiro. En la mayoría de ocasiones la decisión es la correcta y esta fue una de ellas. Aportación italiana al cine de superhéroes, precisamente esa procedencia mediterránea es su mejor baza: la mirada cultural es otra y , si hace bien, ventila y refresca un espacio lleno de blockbusters que, resultones o no, siguen la misma fórmula monolítica. En este sentido, la peli tiene ecos a El protegido y remite a la figura del Joker en determinados momentos, pero la cita directa es a la serie de anime Getter Robot de Go Nagai, el creador de Mazinger Z, y no, no por la presencia de gigantes metálicos sino como homenaje original y delicioso. Más allá de estos referentes, lo importante es que asume y actualiza el legado del cine de género italiano que tanto añoramos, empezando por el título, puro espagueti; por una trama de delincuencia marginal que es puro poliziezco, violencia incluida; o por atreverse con detalles que hoy serían inconcebibles en una producción de Hollywood, como dotar de arrolladora sexualidad a una disminuida mental. El resultado combina de maravilla dureza suburbial, poética sentimental, heroísmo y tortazos.


Grave (Crudo)

Otro de los grandes títulos que han podido verse y que llegó precedido por los desmayos provocados durante su proyección en el Festival de Toronto. Una expectativa peligrosa porque los espectadores de Sitges han curtido una sensibilidad rocosa y curada de espantos. En realidad, aunque la contundencia de algunas escenas es poderosa, está lejos de ser un festín de sangre y tripas, ni lo pretende. Prometedor debut de la directora francesa Julia Ducournau, explica la historia de una joven educada en estricta alimentación vegetariana que, internada en una elitista facultad de veterinaria, descubre lo mucho que le gusta la carne cruda, especialmente si es humana. Relato de horror grotesco más clásico de lo que aparenta por su factura indie afrancesado, ofrece una sugerente visión del vampirismo y, en algunos momentos, remite a las chicas sangrientas de Jean Rollin.


Swiss army man

He dejado para el final a la ganadora del premio a la mejor película para, antes de comentarla, lanzar algunas reflexiones sobre el principal galardón de Sitges. La perspectiva que dan los casi 50 años del Festival lo permite. Una de las grandes contribuciones de Sitges es descubrir autores, señalar tendencias y trazar una línea cronológica de grandes clásicos del cine fantástico o de terror. Obviamente, solo el tiempo desvela lo acertado o no del premio dado, y en la lista de ganadoras hay de todo. Hay años que se recuerdan por una película concreta y otros que, repasados ahora, demuestran que no premiaron títulos que luego resultaron claves y sí otros que ya nadie recuerda. Lo ideal sería que la ganadora fuera siempre una de esas películas que pasarán a la historia del género, pero eso es imposible, pura utopía. Por otro lado, la decisión del jurado siempre es legítima y tiene sus razones, del mismo modo que luego los aficionados también están en su derecho de compartirla  o rechazarla. En todo caso, lo único que puede fallar ocasionalmente en ese esquema es que los miembros del jurado no sean conscientes de la importancia histórica del premio dentro de su especialidad temática.

Dicho esto, Swiss army man es un buen ejemplo de película a la que le va algo grande la distinción o, mejor dicho, no se acomoda bien a esta frente a otras más óptimas o lógicas (en esta misma entrada hay tres o cuatro de ellas). Por otro lado, esto no significa que sea una mala película o que carezca de mérito, no se trata de eso; de hecho, es bastante evidente que la intención del jurado ha sido apoyar una propuesta original, extravagante e insólita en un tiempo poco proclive a estas características, tanto que resulta sorprendente que un proyecto como este consiguiera salir adelante. La premisa es la siguiente: un náufrago desesperado alivia su soledad convirtiendo su amigo imaginario a un cadáver que la marea ha dejado en la orilla. La idea aún es más loca cuando reincide una y otra vez en un humor grotesco y escatológico alrededor de la combustión gaseosa propia a todo muerto en proceso de descomposición, es decir, un festival de pedos y líquidos a los que el náufrago encontrará fantasiosa utilidad. El desarrollo es irregular, no siempre encaja bien ese humor grueso con su naturaleza de fábula poética sobre la soledad contemporánea y, desde luego, tiene un desenlace que deja perplejo por raro y discutible, pues su trasfondo es realmente oscuro y chungo. Es justo señalar tres virtudes: los momentos en que remite con delicadeza al teatro de títeres y marionetas; el atrevimiento de sugerir con alegría una variante travestida de la necrófilia (de perfil romántico, ojo, no se me espanten); y, por encima de todo, el trabajo de Daniel Radcliffe en el papel de saco sin vida camino del rigor mortis, es decir, de muñeco muerto e inerme.

25.10.16

WE WANT THE AIRWAVES



Entrevista a Marcos Prior por la publicación de la novela gráfica Necrópolis en el espacio dedicado al cómic del programa Els Experts de Icat.cat (18 de febrero de 2016)

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15.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XVI): ANGUISH



El solipsismo adolescente y el desencuentro generacional sirven de nuevo para otra muestra de fantástico indie, en este caso del que me irrita cosa mala. La excusa es una joven en tratamiento psicológico poseída por el espíritu de otra joven atropellada por un camión mientras discutía con su madre. Debo decir que la película tiene una factura dual y esquizofrénica que me fascina por el descaro de su impostura. Por un lado, la cara naturalista e íntima con la chavala paseando en skate, tocando la guitarra y viviendo el tedio del fin de la infancia y la tortura de las pastillas. Por otro, un desmesurado festival de sustos gratuitos a golpe de volumen y sonido. Lo peor de dos mundos en descontrolada alternancia y abrupto contraste, y en ambos casos puro artificio. Este rasgo debería despertarme una simpatía por los motivos equivocados, y si no lo hace es por una cuestión que me indigna. Al principio de la película se nos informa del elevado porcentaje de adolescentes que reciben tratamiento psicológico y farmacológico por desórdenes de personalidad. Luego, ante el discurrir de la película no he dejado de preguntarme: ¿me estás queriendo decir que lo que les pasa en realidad a todos esos chavales con problemas es que son médiums? En efecto, y por si había alguna duda la película concluye con un “Basado en hechos reales” bien gordo. Indecente.

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XVI): 31



Recibido con afecto y aplausos en su visita, en realidad la relación de Rob Zombie con el público de Sitges siempre ha sido conflictiva. Con la excepción de su remake de Halloween, el resto de sus películas siempre han provocado una reacción muy dividida entre el amor y el odio que tuvo su máxima expresión hace ya cuatro años con los injustos silbidos a Lords of Salem. Yo me decanto por el amor, pero con menor entusiasmo que el de otros compañeros. Puesto en este contexto, la nueva película de Rob Zombie ha obtenido más indiferencia que encendido desprecio y un sucinto “es mala” como opinión generalizada que yo no acabo de compartir, aunque reconozco que es un título menor. ¿Por qué la defiendo? Por su condición de peli de género de toda la vida, aunque pasada por el tamiz de la imaginería robzombiana, con un argumento conocido y simple (grupo que cae en una trampa de supervivencia espectáculo) que rinde tributo a Nosferatu y La matanza de Texas. No hay más que eso… Bueno, sí. Payasos psicópatas (ahora tan de moda) y un enano nazi. Repito. Un enano nazi. Señor juez, señores del jurado, una película con un enano nazi siempre merece nuestro amor. Piensen en ello antes de decidir su sentencia.

14.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XV): I AM NOT A SERIAL KILLER



Dentro del abanico del fantástico indie que he visto este año esta es la que más merece la pena. El tema es uno de los clásicos: el adolescente rarito, pero aquí se lleva con bastante brío. El chaval trabaja en la funeraria del pueblo y ayuda a su madre en tareas de maquillaje de cadáveres, y por si eso no fuera suficiente para cargar con el estigma de freak del instituto, también está bajo tratamiento psicológico por mostrar rasgos sociópatas. Experto en asesinos en serie y lleno de dudas sobre sus impulsos, una serie de crímenes que parecen cometidos por un psicópata le pondrán como una moto. La historia parece debatirse entre los típicos “al final va a ser él” o “será el principal sospechoso” pero no tarda en dar un giro bastante majo que alegra mucho el asunto. Luego, claro, el elemento indie está ahí, porque al final no deja de ser una alegoría del conflicto generacional y hay más amor que maldad, pero por esta vez muy bien, con su suspense y su humor negro y todo.

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XIV): MIDNIGHT SPECIAL



Este año me ha sido benigno en el siempre arriesgado terreno del fantástico indie, lo cual no quiere decir que la cosecha sea buena ni muchísimo menos, pero he sufrido menos que en ocasiones anteriores. Esta era una de las piezas destacadas, y bueno, no está mal y se puede ver, pero poco más. Un niño con poderes paranormales y su padre huyen tanto de la secta a la que pertenecían hasta entonces (que ha prosperado gracias a ellos) como de los agentes del gobierno que quieren capturarlo. Que la película se desarrolle a través de una persecución múltiple siempre da vidilla al asunto, pero tampoco es que la cosa sea trepidante. Durante un rato la intriga respecto a lo que está pasando genera bastante interés, hay una estupenda escena en una gasolinera que da brío al asunto, pero luego entre que el conglomerado CIA-FBI-DEA se muestra operativamente ridículo, que todo lo de la secta se deshace como simple excusa (y además ambigua), que la historia es un refrito de un par que ya nos conocemos (y que por si acaso se subraya con un guiño a los tebeos de Superman) y que al final se resuelve con un clímax de fantasía bonita y mensaje paternofilial, pues que lo de siempre, vamos, y con más tedio que pulso, para qué voy a decir otra cosa.

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XIII): THE HANDMAIDEN



Una de las grandes películas de este año y sin duda la que arrasa en unánime entusiasmo. No me extraña, Park Chan-Wook es uno de los grandes directores en activo y esta su mejor película desde la famosa Trilogía de la violencia que le dio a conocer ( y de la que Oldboy forma parte) porque la del cura vampiro y la de Nicole Kidman eran buenas pero pelín por debajo y la de la chica robot la he resetado de mi memoria. Pero a lo que vamos, The handmaiden es una pieza mayúscula de gótico coreano que se desdobla sobre sí misma cuando retoma el relato para explicarlo de nuevo desde otro punto de vista, y luego continuarlo. El argumento gira alrededor de una rica heredera japonesa cuyo matrimonio pretende un timador para cuyo propósito buscará la ayuda de una sirvienta. Esa historia, filmada con una elegancia mayúscula, toma un giro inesperado a partir del cual se reinicia y luego prosigue introduciendo una perversidad erótica sublime, muy cercana al cine europeo más lúbrico de los 70, y un tono sadiano brutal. Y luego ya el pulpo remata la función.

11.10.16

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XII): MUSEUM



Tenía curiosidad por esta adaptación de un manga aquí de publicación reciente y cuya lectura me entretuvo bastante pese a su evidente remisión a Se7en, con su psicópata creativo y su policía desesperado cuando descubre que su familia es uno de los objetivos del asesino. Por desgracia, la película es una cosa bastante mediocre que se alarga hasta el aburrimiento y un final ridículo. El fracaso conlleva ciertas reflexiones. Por un lado, que un cómic que se inspira en una película mantiene cierta distancia con esta por una cuestión de lenguaje, pero si ese cómic se lleva a su vez al cine, su carácter derivativo se hace demasiado evidente. Dicho de otra forma: Museum, el manga, no es más que una variación de Se7en, pero no molesta demasiado porque es un cómic, más cuando lo mejor es su narrativa ágil, pero cuando se lleva al cine se convierte en una copia aburrida de Se7en donde, además, la mejor virtud del tebeo, el ritmo, se diluye. Esto es curioso porque encima durante casi toda la película la fidelidad es tan estricta que la hace impersonal y la alarga de manera innecesaria, para luego acabar proponiendo una absurda variación del final que no es que sea malo, es que es vergonzoso.

ZONA DE ESPOILER

Por si alguien tiene curiosidad de saber cómo acaba el manga, en este no hay doctora que mate al asesino ni justifique su enfermedad como “psicosomática por haber estado expuesto al mal en la infancia”, tremenda chorrada que además se replicaría en el hijo del policía y esa alergia. En el manga la cosa concluye dejando la duda de si el final feliz es algo que sueña el policía tras morir en manos del asesino, sin duda mucho más sugerente.

CRÓNICAS DE #SITGES2016 (XI): BLAIR WITCH



No formé parte de los entusiastas de The Blair Witch Project pero le reconozco los méritos, y eso que la idea de convertir el clásico manuscrito encontrado de la novela de terror en metraje encontrado era algo que como mínimo ya hizo antes la salvaje Holocausto caníbal, vilipendiada y polémica, pero también menospreciada. De hecho, recuerdo que cuando se estrenó la bruja de Blair original en Sitges, el distribuidor español no dejó que la actriz presentara la película porque le desmontaba la jugada de venderla como filmación real. En fin, que no me entusiasmó pero hay que reconocer que era una película sugerente y, desde luego, una pionera que se adelantó en años al cine low cost de telerealidad, nuevas tecnologías, móvil y youtube cuya influencia aún perdura. Hubo una segunda parte que no llegué a ver, y fue un fracaso, y ahora nos llega una nueva secuela que a priori no pintaba mal al estar firmada por Adam Wingard, que tras los buen rato pasado con The Guest y You’re next se había ganado mi simpatía y voto de confianza, que mantendré pese al decepcionante resultado de esta su nueva película. No empieza mal, con los personajes desplegando un arsenal audiovisual con drones para internarse en el bosque maldito, y tiene al final toda esa pesadilla labríntica espacio-temporal que parece salida de La casa de hojas de Mark Z. Danielewski, pero el recorrido entre ambos puntos es cansino, se llega fatigado y harto de efectismos gratuitos, sustos de estridencia sónica y efectismo facilón. La traición hacia el original es considerable, y no porque aquí la imagen sea HD y antes analógica, sino porque aquella era sugerente y esta todo lo contrario.